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Desperfectos Mecanicos En Hima Casi Ocasiona Muerte

Según el artículo “Doña María “por poco muere” en el HIMA de Caguas” de José Karlo Pagán del 31 de agosto de 2017 publicado en el periódico Primera Hora, María, una señora de 71 años, casi muere asfixiada en el hospital HIMA de Caguas. Según cuenta el artículo, doña María fue ingresada al hospital luego de llegar por la sala de emergencia, y esperar alrededor de 6 horas, debido a que tenía agua en los pulmones. Mientras estuvo hospitalizada, cuenta doña María que comenzó a toser fuertemente y solicitó de un enfermero que le trajera el medicamento Robitussin, el enfermero nunca se lo trajo. Luego, a eso de las 10:00pm, comenzó a toser fuertemente y presionó el botón para llamar a los enfermeros pero el mismo no funcionaba. Doña María estaba asfixiándose, por lo que se levantó de la cama y llegó hasta el counter de enfermería con todos los cables, suero y Foley para gritar ayuda. Fue en ese momento que le entregaron el medicamento. Doña María cuenta que le entregaron una campana para avisarles a los enfermeros cuando necesitaba algo y que cuando la usaba los enfermeros no la escuchaban. También cuenta que cuando la subieron a la habitación no le cambiaron las sabanas que tenía en la sala de emergencias. A palabras de Doña Maria, ésta indicó que se hubiera quedado asfixiada y que hubiera muerto allí.

Para leer el artículo completo, favor de ver el siguiente enlace: http://www.primerahora.com/zonaurbana/noticias/puerto-rico/nota/donamariaporpocomuereenelhimadecaguas-1243331/.

Efecto dominó por la situación fiscal en los hospitales

Directivos achacan la crisis a la merma en pacientes y el control de las aseguradoras

A pesar de que la industria hospitalaria del país lleva más de dos años haciendo ajustes para mantenerse a flote, no han podido detener el impacto de la crisis económica en sus negocios.

El deterioro ha sido tal que los ajustes han llegado hasta las áreas más críticas: han despedido personal de salas de operaciones y emergencias, han cerrado pisos enteros y limitado servicios. Y esto se une a los recortes que implementaron entre 2015 y 2016, periodo en el que hubo alrededor de 3,000 despidos en la industria, según datos de la Asociación de Hospitales.

La crisis no solo afecta a hospitales pequeños, también los conglomerados de hospitales -incluyendo al Grupo HIMA San Pablo, Sistema de Salud Menonita, Metro Pavía Health System y Doctors’ Center- han tenido que tomar medidas drásticas, incluyendo despidos y reducción de jornadas de trabajo.

“La situación está complicada para todos los proveedores. Hay mucha incertidumbre”, reconoció Jaime Plá, presidente ejecutivo de la Asociación de Hospitales.

Datos de este grupo indican que tres de cada 10 camas de hospital están desocupadas, con 8,800 en uso de unas 12,500 disponibles.

“Agosto se ha reflejado como un mes bajo en hospitalizaciones, comparado con el 2016. Presumimos (que nos afectó), pero hay que constatar cuánta gente migró este verano para comenzar año escolar en Estados Unidos”, dijo Marta Rivera, presidenta de la Junta de Directores de la Asociación.

Y al descenso en el número de pacientes, ya sea por emigración, baja en la natalidad o el éxodo de médicos, se unen factores como la disminución en la cantidad de asegurados del plan de salud del gobierno y los problemas con los planes médicos por tarifas bajas, negaciones y retrasos en pagos, que complican aún más el panorama.

Este es el cuadro que enfrentan los hospitales a escasos meses de que, si no ocurre nada en el Congreso, se acabe el paquete de fondos federales que sostienen la Reforma de Salud en Puerto Rico.

Problemas

Las dificultades económicas que hacen tambalear a los hospitales están presentes hace varios años, pero la precariedad ha aumentado.

El Hospital Santa Rosa, en Guayama, cerró en febrero, tras 51 años de operaciones. Otros hospitales, aunque se mantienen en operaciones, enfrentan aprietos con, por ejemplo, el pago de luz. Los casos más recientes en esa lista son el Hermanos Meléndez y el Puerto Rico Children’s Hospital, ambos en Bayamón, que tuvieron que llegar a un acuerdo con la Autoridad de Energía Eléctrica para evitar la suspensión del servicio.

Otros han tenido que limitar su oferta, como el Hospital del Maestro, en Hato Rey, que desde hace un año cerró la sala de partos y área de maternidad. Y grupos como HIMA, que tiene cinco instituciones en el país, ha despedido, a más de 700 empleados en los últimos dos años.

El Sistema de Salud Menonita enfrenta una situación similar.

“Hemos tenido que cerrar pisos en Cayey y Aibonito y, sí, hemos sacado personal, porque los censos (pacientes) se han reducido”, admitió Pedro Meléndez, director ejecutivo del Sistema Menonita, quien recalcó que también han visto “merma grande” en sus salas de operaciones, donde también han despedido empleados.

Agregó que hace días despidieron 60 empleados de las salas de emergencias en Orocovis y Barranquitas luego que el Departamento de Salud les ordenó que entreguen las salas antes del 15 de septiembre a otra entidad que las administrará.

“Todos los hospitales tienen los censos bajitos. Hay que ser eficientes para que los servicios no se afecten”, recalcó Meléndez.

En el Hospital Damas en Ponce, el promedio del censo de pacientes admitidos al mes se redujo de 172 a 130, mientras que las visitas a sala de emergencias se redujeron de 3,000 a 2,700 mensuales.

“El suroeste es una de las áreas que más población ha perdido. Los problemas con los planes continúan. Molina (Healthcare) nos debe $4 millones desde el 2015. Ya pusimos una querella en ASES”, aseguró el doctor Pedro Benítez, director médico del hospital.

Esto, dijo, ha provocado que algunos especialistas, como cirujanos cardiovasculares y urólogos, no atiendan pacientes de este plan.

En declaraciones escritas, Carlos Carrero, presidente de Molina en Puerto Rico, aseguró que se han procesado todas las reclamaciones recientemente sometidas por este hospital y que otras están “en su debido proceso de pago”.

En el sistema de Hospitales HIMA San Pablo han despedido 750 empleados desde el 2015, han congelado y eliminado plazas, reorganizado departamentos y automatizado servicios.

Armando Rodríguez, vicepresidente ejecutivo de HIMA, señaló que los $34 millones que les debe Molina Healthcare es uno de sus problemas más grandes.

“Practicar la medicina con las manos amarradas a la espalda es bien difícil”, dijo, al recalcar que esta situación repercute en el servicio que reciben los pacientes ante la fuga de médicos y otros profesionales de la salud, principalmente, por problemas con los pagos de aseguradoras.

Para ilustrarlo, relató cómo un paciente del hospital esperó por dos meses por la autorización de un plan para una cirugía y otro, ocho meses por la autorización de una quimioterapia.

Sobre la deuda de Molina con HIMA, Carrero declaró que “solo una pequeña fracción de reclamaciones revisadas” cumplen con los requisitos para pago, que se han pagado y que harán lo mismo con las que corresponda.

Carlos Blanco, presidente de los Hospitales Doctors’ Center, coincidió enque el poder que tienen las aseguradoras perjudica a esas instituciones.

“El problema es el modelo, que las aseguradoras tienen control absoluto de qué, cómo y cuánto se paga, además de las condiciones de la contratación”, dijo.

Indicó que, para enfrentar esta situación, han limitado servicios, como los de urología en el centro de Carolina. Además, detuvieron su plan de expansión, redujeron una hora de trabajo a todos sus empleados por varios meses y suspendieron el pago de horas extra.

Richard Machado, subdirector ejecutivo del Hospital Hermanos Meléndez, también criticó la situación que enfrentan con planes médicos, aunque recalcó que no es con todos. “Si te deben un dinero, te hacen un ajuste unilateral, sin discusión alguna”, indicó.

Para Jorge Torres, administrador del Hospital del Maestro, una de las cosas que más los ha perjudicado es la regionalización de las redes preferidas de la Reforma. En su caso, dijo, no pueden atender pacientes de pueblos aledaños a San Juan, lo que ha reducido la cantidad de personas que llegan hasta su institución. Desde hace un año, este hospital cerró su sala de partos y área de “nursery”.

La licenciada Marilyn Morales, principal oficial ejecutiva del Hospital Buen Samaritano, en Aguadilla, dijo que en este edificio de seis pisos han tenido que cerrar ciertas áreas. Lamentó, además, cómo el área oeste enfrenta una limitación crítica de especialistas médicos, lo que afecta ciertos servicios.

El Hospital de Niños San Jorge también ha visto cómo los atrasos en los pagos de las aseguradoras también han perjudicado sus operaciones, informó Domingo Cruz, vicepresidente senior de operaciones del hospital.

“Hemos hecho ajustes cerrando áreas, pero, como tenemos servicios de subespecialistas (pediátricos), vienen pacientes de toda la Isla”, dijo.

Y en los hospitales afiliados de Metro Pavía Health System, las medidas de contención de costos comenzaron hace dos años, con cesantías y reorganizaciones. Para compensar la baja de pacientes, el sistema reforzó su servicio ambulatorio, dijo Raquel Ortega, vicepresidenta de Recursos Humanos.

Efecto dominó

“Muchos (hospitales) han dicho que han disminuido el número de empleados. Uno de los factores que influye el tamaño del personal es que hay menos partos, por lo que menos camas se usan en ese servicio”, comentó Rivera, de la Asociación de Hospitales.

Disminución en tarifas de Reforma, planes Medicare Advantage y cubiertas privadas, además de contratos unilaterales con las aseguradoras donde la única voz que tienen los proveedores es “tómalo o déjalo”, son elementos que también han perjudicado a los proveedores de salud, incluyendo a los hospitales, afirmó Rivera.

La deuda que la Administración de Seguros de Salud (ASES) arrastró por un año (2015-2016) con los proveedores de salud que le daban servicio a la Reforma perjudicó aún más las finanzas de este sector, afectando su flujo de capital y provocando un efecto dominó del cual no han podido recuperarse ante el junte de situaciones que continúa lacerando su economía.

“Las aseguradoras no pagan a tiempo, hay muchas denegaciones y mucho esfuerzo para cobrar. Los médicos siguen yéndose y si ASES sigue bajando tarifas, se va a complicar el problema”, dijo Plá.

Agregó que hay empleados que llevan años sin aumento salarial, a pesar del alza en costo de vida.

“Simplemente, el sistema no se va a poder sostener”, puntualizó.

Enlace:EL Nuevo Dia: Efecto dominó por la situación fiscal en los hospitales